Nuestra Señora del ‘Grand Retour’

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En el auge de las aflicciones y angustias provocadas por la Segunda Guerra Mundial, la Virgen María transmite a Francia un mensaje de amor y confianza que se extiende a toda la humanidad.

En 1943 la tierra padecía las horribles consecuencias de la guerra mundial.

En Francia, invadida y humillada, miles de familias sufrían la angustia de tener algún pariente muerto, prisionero o desaparecido. Cabizbajos, los franceses veían a las tropas extranjeras marchar ufanas en medio de sus ciudades semidestruidas por los bombardeos enemigos. Aflicción y amargura imperaba en los espíritus.

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A raíz de esas gracias, Notre Dame de Boulogne pasó a ser conocida como Nuestra Señora del Grand Retour.

Sin embargo, en medio de tanta desolación, surge de improviso en el horizonte un luminoso rastro de esperanza. Una tras otra, varias ciudades empiezan a engalanarse como para una gran fiesta: en las casas, cuelgan de las ventanas tapices y arreglos florales de variados colores.

Graciosas guirnaldas sostenidas por postes se levantan en las calles, sin hablar de las innumerables banderas blancas y azules que ondean, casi al ritmo de la música ejecutada por la banda local. Las costureras preparan apresuradamente los últimos detalles de la ropa de ceremonias de los niños. En estos preparativos generales, ni los hombres se quedan al margen: se ponen de acuerdo entre ellos para ir al bosque a traer pintorescos arbustos que adornen las esquinas de las calles.

Regocijo y expectativa reinan en muchas ciudades francesas, presagiando algo grandioso… Pero, no nos olvidemos que esto pasa durante las tragedias de la Segunda Guerra Mundial.

¿Qué es lo que habrá hecho que las personas olviden por unos momentos sus dolores? ¿Quién será objeto de tanto homenaje?

 

Una celestial visitante

 

“¡Ella ya está llegando…! ¡Allí está!” —son los gritos que anuncian el gran acontecimiento. Un aparatoso cortejo entra por las puertas de la ciudad.

Los fieles entonan algunos cánticos a pleno pulmón. Todas las miradas se vuelven hacia unas andas que se aproximan… Por su formato, se parece más a una barca. Una pequeñita barca sobre una carreta tirada por caballos adornados con cintas multicolores.

Sobre esta singular embarcación, que parece navegar sobre el pavimento de las calles, se avista una sencilla, aunque conmovedora imagen de la Santísima Virgen. Tras haber recorrido el pueblo vecino, es recibida con grandes celebraciones en la iglesia parroquial, donde permanecerá durante toda la noche en vigilia con los feligreses.

¿Qué Virgen es ésa? ¿Cuál es su historia? ¿Por qué atrae tanto en torno suyo a las multitudes?

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Dos aspectos de la ciudad de Boulogne-sur-Mer: a la izquierda, detalle del Porte des Dunes, que da acceso a la parte alta de la ciudad; a la derecha, vista de la Basílica de Notre Dame.

Regalo de la Providencia

 

Su origen se remonta al siglo VII.

Un día, los habitantes de Boulogne-sur- Mer, en el extremo norte de Francia, vieron a lo lejos en el litoral una embarcación sin velas, ni remos y sin marineros que la pudiese haber traído. En ella encontraron una piadosa imagen de la Virgen con el Niño Jesús, que irradiaba una luz extraordinaria, transmitiendo una sensación de paz, calma y felicidad.

La devoción que surgió alrededor de esta imagen fue transformando poco a poco aquel lugar en un centro de peregrinación. A él concurrían personajes como San Luis IX, rey de Francia, o San Bernardo de Claraval.

Por el año de 1.100, Santa Ilda, Condesa de Boulogne, empezó la construcción de un santuario que sólo fue concluido unos 200 años más tarde.

Siglos después, el furor antirreligioso de la Revolución de 1789 asolaba Francia, no perdonó a la venerable imagen, que fue lanzada a las llamas, quedando de ella solamente la mano derecha. Así parecía haber terminado la actuación de Nuestra Señora bajo la advocación de la Virgen de Boulogne-sur-Mer.

 

Cinco años de misión popular

 

No obstante, la Providencia tenía otros designios. En 1938 se celebró en esa ciudad un congreso mariano durante el cual Francia fue consagrada solemnemente al Corazón Inmaculado de María. En 1942, el Papa Pío XII consagró a Él la humanidad entera. Seguidamente, las autoridades eclesiásticas francesas renova ron la consagración de Francia, anteriormente realizada.

Tras el rastro de esas gracias, cuatro copias de la imagen de Boulogne-sur- Mer salieron de peregrinación por el país, en 1943, recorriendo durante cinco años todas las direcciones de la tierra de San Luis y avivando un movimiento de oraciones, de penitencia y de encendido fervor que sólo pudo haber sido inspirado por el Espíritu Santo.

Ese movimiento fue denominado Grand Retour , debido a sus objetivos inmediatos: obtener de la Medianera de todas las Gracias el retorno de los casi un millón de soldados franceses que continuaban como prisioneros de guerra, el retorno de la paz, el retorno de la libertad y, lo que más importaba, el retorno de la Fe. El sufrimiento hacía que las almas se volvieran hacia Dios, a la búsqueda de auxilio y consuelo.

Lo que en realidad se hizo fue una fervorosa y conmovedora misión popular de cinco años. Las cuatro imágenes recorrieron un total de 120 mil kilómetros, visitaron 16 mil parroquias de 88 diócesis francesas. Fueron años de extraordinarias manifestaciones de entusiasmo y de piedad mariana. En cualquier sitio a donde llegaba una de las imágenes, era acogida por una vibrante muchedumbre de Fe y devoción.

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En Boulogne-sur-Mer se realiza todos los años una procesión conmemorando el milagro.

Y cuando salía dejaba como fruto de su paso conversiones, milagros y una alegría rebosante y generalizada.

 

Curaciones físicas y espirituales

 

Innumerables hechos marcaron esos cinco años de peregrinaciones.

Se cuenta, por ejemplo, que una niña, arrodillada y con los brazos abiertos en cruz, rezaba durante un largo tiempo ante la maternal imagen.

¿Qué era lo que tanto suplicaba?

Deseaba ardientemente volver a ver a su querido padre, que hacía varios años había ido a la guerra y nunca supo más de él. Y fue atendida: al llegar a su casa, allí estaba él recibiéndola cariñosamente.

Narran también el caso de un herrero que golpeaba vigorosamente su yunque durante la procesión con el objetivo de boicotear esa “estupidez”.

Bastó con que las andas de la Virgen se detuviera unos instantes delante de su casa para que, arrepentido, se uniese a la romería…

Asimismo, notaron que una persona que acompañaba el cortejo iba de mala gana. Malhumorado, con los puños cerrados, como si estuviera bajo el efecto de una misteriosa acción, decía para consigo mismo: “¡Esta Virgen es arrebatadora!¡Es arrebatadora!”

Y cuando la procesión llegó a la iglesia, se dirigió inmediatamente al confesionario.

También hubo curaciones físicas, pero eran superadas por las espirituales.

Por donde pasaba una imagen, las iglesias quedaban repletas; muchos acudían al sacramento de la Penitencia y regresaban a la práctica de la Religión, abandonada durante años. Un párroco relató que, antes de esa gracia, no veía a ningún hombre rezando en su iglesia; después de la peregrinación, afluían cuantiosamente.

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En blogs y páginas web francesas se encuentran numerosos recuerdos de las procesiones de Notre Dame de Boulogne realizadas entre 1943 y 1948.

 

Nuestra Señora del “Grand Retour”

A raíz de esas gracias, Notre Dame de Boulogne pasó a ser conocida como Nuestra Señora del Grand Retour.

Y la renovación espiritual que Francia experimentó en aquellos cinco años, demostró muy bien cómo María jamás se olvida de nadie, velando por cada uno como si fuese su único hijo. Con su Sapiencial e Inmaculado Corazón latiendo de ansiedad y santa prisa, Ella aguarda nuestro retorno a la casa paterna para acogernos, purificarnos y llenarnos de dones.

A la Virgen Santísima bien pueden ser aplicadas estas palabras del libro de la Sabiduría: “La Sabiduría es luminosa y nunca pierde su brillo: se deja contemplar fácilmente por los que la aman y encontrar por los que la buscan.

Ella se anticipa a darse a conocer a los que la desean. El que madruga para buscarla no se fatigará, porque la encontrará sentada a su puerta” (Sb 6, 12-14).

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